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Cira Rodríguez César*, E-Mail: serviex@prensa-latina.cu / 20-12-2006 Mexico (PL).- Los entendidos en política mexicana dicen que el gobierno de Vicente Fox (2000-2006) le permitió al país pasar de un régimen autoritario de un partido de Estado, a la vida democrática, pero lo cierto es que en esa carrera se evalúa que el dignatario desaprobó todas las asignaturas. Evaluado como presidente, Fox recibió muy pocos elogios, pues su gestión comenzó con la esperanza, continuó con el desengaño y terminó con el agravio, ya que las grandes promesas de democracia y crecimiento económico se quedaron ahí, en ofrecimientos. En los finales de su gestión Fox no dejó de salir en las caricaturas de los principales diarios mexicanos, no por popular o simpático, sino porque se ganó la animadversión de la mayoría de sus compatriotas, de los que en algún momento le creyeron y de sus opositores. Durante seis años varios fueron los momentos de mala puntería, porque en el México que dejó el incumplimiento fue la norma y no la excepción, sobre todo respecto a la gente de abajo. Las expectativas ante el derrumbe del otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó el país desde 1929 y la posibilidad de abrir paso a una profunda reforma el Estado, pronto se cancelaron. Fox en nada cambió el estilo de sus antecesores, a pesar de que el Partido Acción Nacional lo llevó al poder, dejó un país en crisis social y política, dividido y empobrecido, donde más de la mitad de los mexicanos sobreviven en la pobreza y de ellos más de 30 millones en marginación extrema. Analistas consideran que recibió una nación unida y la entregó enfrentada; ofreció siete por ciento de crecimiento anual y durante sus seis años el Producto Interno Bruto (PIB) llegó sólo a cuatro por ciento como promedio, a pesar de elevar el precio del barril de crudo mexicano de 7,50 a 66,60 dólares. Comenzó su mandato en una sociedad con siete grados de escolaridad y la devuelve en los últimos lugares de desempeño escolar a nivel internacional. Durante el sexenio de Fox emigraron cada año como promedio más de 500 mil mexicanos, con un saldo neto de tres millones 253 mil 663 personas, fenómeno directamente proporcional con la falta de empleos y las posibilidades de encontrar un vida digna dentro del país. Así, académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) consideraron que la nación no se le deshizo entre las manos, porque las remesas familiares desde Etsados Unidos y el petróleo hicieron milagros, junto con una excesiva mercadotecnia que maquilló y manipuló la realidad. Las cifras del crecimiento económico foxista se aprecian mejor cuando se observa que en el mismo año 2001 países como Alemania, Francia y China, sin tener un tratado de libre comercio, ni frontera con Estados Unidos, incrementaron sus exportaciones a ese país, según datos del Banco de México. De igual manera, el crecimiento de América Latina en todos estos años resultó ser en promedio superior al mexicano. Baste señalar que Argentina y Chile incrementaron sus economías más de nueve y seis por ciento, respectivamente, en el 2005, cuando el PIB en México registró tan sólo un tres por ciento. Pero más allá de cifras de estabilidad macroeconómica, muy divulgadas durante el sexenio, en la creación de empleos los resultados de Fox son todavía más deprimentes, pues de las más de un millón 200 mil plazas ofrecidas, logró sólo 816 mil. A esa cantidad hay que agregar dos hechos: la mayoría de estos empleos tienen la categoría de eventuales o informales y cerca de 700 mil se generaron en el último año (medido de mayo a mayo). La seguridad pública fue otro desastre, esa que tanto solicitó la población para vivir en paz y tranquilidad y le fue negada. A las puertas de su gestión solo ocurrían siete ejecuciones anuales por el crimen organizado vinculado al narcotráfico, al término de sus días presidenciales se contabilizaron cerca de nueve mil ajusticiamientos. Como pocos, Fox es considerado el presidente que más conflictos dejó a su sucesor; todavía no están resueltos los sucesos de San Salvador de Atenco, donde la policía reprimió indiscriminadamente a la población y fueron violadas más de 20 mujeres en mayo de este año. En un callejón sin salida dejó al conflicto político-social en el sureño estado de Oaxaca, a donde envió fuerzas de la policia federal, luego de cinco meses de movilizaciones, barricadas y protestas de la Asamblea Popular de Oaxaca, en reclamo de la renuncia del gobierno local. Se estima que, como nadie, Fox participó de forma fraudulenta en las elecciones presidenciales más controvertidas del país, el 2 de julio de este año, a favor del candidato del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón, y en contra del líder opositor Andrés Manuel López Obrador. Foxilandia, como se le conoce en las círculos políticos su administración, marcó nuevas rutas en el servicio exterior; más allá de pleitos verbales y declaraciones desafortunadas, tuvo decisiones polémicas y rompió esquemas de la diplomacia mexicana. Los constantes roces con otros gobiernos y la falta de consensos acabaron por determinar el nuevo modelo de la cancillería mexicana. Allí estuvieron el voto mexicano en 2002 sobre la violación de derechos humanos en Cuba, con lo cual rompió la tradición de la no intervención en la soberanía de otras naciones y la autodeterminación de los pueblos. El activismo a favor del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) durante la Cumbre de las Américas de 2005, también le costó a Fox una serie de desencuentros que lo colocaron en una situación delicada. La crisis diplomática entre México y Venezuela, que inició el 5 de noviembre del 2005 y culminó el 14 de ese mes, se le incluye en la lista de reproches al protagonismo y al entreguismo a Estados Unidos del ex mandatario. Pero si de "meritos" se trata nadie le gana a Fox -opinan politicos mexicanos- en su preocupación por complacer a la Casa Blanca, aunque sus desvelos no le permitieron alcanzar un acuerdo migratorio en busca de un mejor trato a los emigrantes mexicanos. Sólo consiguió un repudiado muro fronterizo. Con semejante lista de errores, deficiencias y desatinos, a Fox le auguran sus críticos que vivirá sin conciencia tranquila, ya que no hizo el mínimo esfuerzo por sacar adelante al país. *La autora es Corresponsal de Prensa Latina en México. www.unidad.org.mx | unidad.mexico@gmail.com
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