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Por Martha Elvia García García / Partido Popular Socialista de México / 23-10-2006 En su recorrido por Baja California, la Otra Campaña visitó las comunidades de los pueblos originarios de esta región. Específicamente en el Municipio de Mexicali, Marcos y los representantes del Congreso Nacional Indígena que le acompañan estuvieron, junto con otros miembros de la Otra, en la comunidad El Mayor, con los Cucapah y un representante del casi extinto pueblo kiliwa. En esta oportunidad el Sub-comandante Marcos se reunió en privado con algunos indígenas representantes de dichas culturas, quienes le hablaron sobre sus antecedentes históricos, su vida y situación actual, de la cual es evidente el grado de extrema pobreza y de marginación social en que los tiene el sistema político y los gobiernos federal y estatal, lo que en pocas palabras Marcos calificó como genocidio y tortura étnica y económica, señalando que “en este confín geográfico y humano, la Otra Campaña vino a encontrarse con los casos más dramáticos del "progreso" terminal y sin matices que el capitalismo depara a los pueblos originarios del país”. Los Cucapah del grupo lingüístico
Yumano, han habitado por cientos de años el Delta del Río
Colorado, al sur del Valle de Mexicali. Según estudios realizados
por el arqueólogo Rogers (1945) desde el año 100 de la era
actual los Cucapah ya habitaban esa región, al igual que sus hermanos
de la región fronteriza de Estados Unidos. Existen dos interpretaciones acerca del nombre de los Cucapah, unos autores sostienen que significa “Guerreros del Norte”, y otros dicen que Cucapah significa “gente de dos casas”, por sus condiciones naturales de vida, sobre la tierra y sobre el río (Colorado), por lo que también son conocidos como “Riaños”. “La civilización” -es decir, los diferentes regímenes del sistema capitalista en México, y de manera muy significativa los gobiernos panistas de los últimos 17 años- despojó a los pueblos originarios tan olvidados de esta franja del territorio nacional, primero de sus tierras agrícolas y luego de cada recurso que legítimamente les permitía desarrollar una actividad económica para vivir. Así los lanzó al desierto y a las montañas rocosas, abandonándolos casi por completo. Los gobiernos más recientes los han intervenido con sus demagógicas “políticas oficiales” que, bajo pretexto de proteger el medio ambiente y aprovechándose de la desesperante situación de necesidad en que sobreviven, arteramente los ha agredido, dividido y enfrentado entre sí, para arrinconarlos hasta su extinción, a fin de poder llevar a cabo fácilmente sus proyectos económicos y servir a los intereses capitalistas que son los prioritarios, bajo los cuales actúan los gobiernos neoliberales. Así ha sido para los Cucapah, sobre todo a partir del régimen de Salinas de Gortari, desde el cual se han visto cada vez más ultrajados y sometidos por los gobiernos federal y estatal, inclusive siendo objeto de represión ejercida por el ejército, que los ha amenazado de muerte encañonándolos, incluyendo el vientre de una mujer embarazada, por cometer el “delito” de defender su panga, por defender sus derechos contra los proyectos turísticos del gobierno y sus socios trasnacionales, que les impide realizar la única actividad productiva que les ha quedado para sobrevivir, que es la pesca. Marcos lo ha definido muy bien, el gobierno -panista-yunquista, caracterizado básicamente por ser represivo, explotador y vendepatria, realiza genocidio y tortura étnica contra los pueblos originarios de esta frontera, al grado de acorralarlos a la disyuntiva de morir por hambre o prácticamente elegir una suerte de suicidio colectivo, por dignidad y como última acción de protesta o rebeldía de un pueblo ante la impotencia de su lucha. Este es el caso de los Cucapah y los Kiliwa (de cuya lengua sólo sobreviven cinco habitantes), como lo denunció uno de los asesores legales de estos pueblos en su lucha jurisdiccional contra el gobierno, quien hizo público un hecho desgarrador, que por sí solo evidencia el grado de injusticia social históricamente padecido por estas culturas nativas de nuestro suelo: los kiliwa, como los Cucapah, tienen un "pacto de muerte" desde hace años, pues decidieron dejar de reproducirse ante "la vergüenza que les da traer hijos a este mundo". Un pacto entre estos pueblos, la experiencia lo ha demostrado, siempre se cumple. Este pacto significa sobre todo para la cultura Kiliwa su muy pronta extinción, puesto que de este pueblo sólo quedan los 150 habitantes que habitan en Baja California, y son los únicos sobrevivientes de dicha cultura en el mundo. Para los Cucapah significa su extinción como nación mexicana, en su caso les sobrevivirían sus hermanos allende la frontera. Es ahora, más que nunca, responsabilidad del pueblo de México, de todos los que nos sentimos revolucionarios, emprender la defensa definitiva de nuestras culturas nativas, de los pueblos que han estado aquí antes que nadie, aun cuando sean los más invisibles de todos (parafraseando a Galeano) Marcos anunció que empezando el próximo año vendrá La Otra Campaña a encabezar esa lucha, eso nos permitirá formar un gran frente victorioso, los del Partido Popular Socialista de México desde ya mismo nos estaremos preparando con todo. Mexicali, Baja Cfa. 24 de octubre de 2006. www.unidad.org.mx | unidad.mexico@gmail.com
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