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Testimonio de Olga Montes, Oaxaca. No soy integrante de la APPO, tampoco de la sección XXII. Soy una oaxaqueña, universitaria, que quiere a su ciudad natal, preocupada por lo que actualmente sucede en este estado. Hacía muchos años, desde el 2 de octubre de 1978, que no participaba en una marcha. Volví a hacerlo después de que el gobierno de Ulises Ruiz reprimió a los maestros oaxaqueños. Lo he hecho en tres ocasiones en apoyo al movimiento de los maestros y de la APPO. Lo que he visto en esas marchas es a maestros cansados pero con la firme convicción de que su lucha es justa, marchado con sus mochilas en las espaldas, cantando "Venceremos" o el Himno Nacional. He caminado con las autoridades de algunos municipios de la sierra Juárez, orgullosos de ser de la tierra de Benito Juárez, hartos de que el PRI les imponga al mismo candidato: Cándido Coheto y que éste no cumpla con sus compromisos, que solo los utilice para sus fines, para enriquecerse. He estado al lado de jóvenes universitarios que no saben qué les depara el destino, están conscientes de que para ellos será difícil encontrar un trabajo, la mayoría de ellos pertenecen a familias de escasos recursos, sus padres hacen verdaderos esfuerzos por mandarlos a la Universidad, pero lo trágico es que ellos no tienen la certeza de encontrar un trabajo que les permita mejorar sus condiciones de vida. He visto a mi lado mujeres que han tomado consciencia de su situación de marginación, de violencia y buscan terminar con esta situación. También he tenido la oportunidad de marchar con mis compañeros universitarios, tal vez con la esperanza de denunciar la falta de recursos de nuestra Universidad. He tenido como compañeros en las marchas a colonos que no importa si llueve o hace frío, ellos bajan de las colonias asentadas en los cerros, en donde la inseguridad y la miseria son evidentes, en donde no hay servicios. Todos nosotros, cuando hemos pasado por alguna de las "obras" llevadas a cabo por el gobierno del estado en contubernio con el municipal, hemos lanzados proclamas en contra de esas obras, porque más que obras han sido atentados al patrimonio cultural de Oaxaca. La semana pasado la situación de Oaxaca se agudizó. La gran mayoría de los mexicanos conoce la situación: la PFP entró a Oaxaca. Esto llevó a una respuesta por parte de la APPO: una marcha de protesta el día lunes. El gobierno de Ulises Ruiz, por su parte, organizó para el martes otra marcha, en donde se lanzaban consignas como que ellos eran los bien nacidos, la gente honesta, por ello pedían la salida de la APPO. El encono, la intolerancia, el insulto está presente en Oaxaca. Es el pan nuestro de cada día. Oaxaca está dividida. Las clases populares y los sectores más progresistas, aunque no son parte de la APPO, simpatizan con esta organización. Los sectores empresariales y las familias de los funcionarios apoyan a Ulises Ruiz. Estos últimos han desatado una campaña de desprestigio a la APPO. Yo quiero en este escrito, describir lo que he visto en estos dos últimos días. El día de ayer, 1o de noviembre, los simpatizantes de la APPO y la sección XXII se concentraron en la explanada del templo de Santo Domingo de Guzmán. Por la mañana se veían a las mujeres deshojar las flores de cempalzuchitl, mientras los jóvenes estudiantes de bellas artes de la UABJO, concentraban arena e iban formando figuras. Otras personas comenzaban a adornar los altares de muertos. Había también esculturas hechas con papel representando a cada uno de los caídos en esta lucha. Cada uno de los participantes expresaba su sentir con creatividad. En ese momento se elaboraban dos grandes expresiones artísticas con arena, aparte de los altares que eran cerca de diez, todo financiado por el movimiento de la APPO y de los maestros. Regresé en la tarde para poder apreciar los altares y las figuras de arena ya terminadas. Era una especie de fiesta con protesta social, con coraje por la presencia de la PFP y con dolor por los caídos en la lucha. En la explanada de Santo Domingo se exhibían los altares en todo su esplendor, por el lado de la calle Gurrión, había una escenificación teatral en donde se narraba la lucha de los oaxaqueños, sin sillas, sin escenografías, con solo una actriz y con un aparato de sonido, algunos oaxaqueños presenciábamos la obra, mientras otros recorrían los altares. Justo al finalizar la calle de Gurrión y encontrarse con la de Macedonia Alcalá estaba un altar hecho de arena, recuperando la tradición de las cruces, que se elaboran para las levantadas de cruz. En él había escritas consignas a favor de la lucha y contra de la permanencia de Ulises Ruiz como gobernador. Alrededor de este enorme altar había veladoras y estaban los nombres de los muertos de esta insurrección. Calles más abajo, se podía uno encontrar con pequeños altares y justo frente al Museo de arte Contemporáneo (MACO) estaba el director de la escuela de Bellas artes de la UABJO, Mtro. Manuel Matus Manzo, con alumnos que habían elaborado otro altar con arena y hojas y pétales de cempalzuchitl. Al frente había tres calaveras, una de ellas fumando su pipa. Como ojos tenían veladoras. Atrás de estas calaveras grandes estaban otras, más pequeñas. Pasé justo en el momento en que iban a prenderse las velas. Un joven dijo que la cultura de Oaxaca estaba allí, que el gobierno habla del turismo como sinónimo de los grandes hoteles y restaurantes. Decía que el turismo llegaba a Oaxaca por la cultura de sus habitantes, por las tradiciones y allí se expresaba la cultura y las tradiciones. Se aclaró que todo se había hecho con pocos recursos y se pidió ayuda para el pago de los materiales. Para los allí presentes, con su arte protestaban por la presencia de la PFP. Me retiré del lugar pensando que jóvenes tan talentosos no son delincuentes, que lucha y protestan porque Oaxaca es una sociedad injusta, es una sociedad en donde unos cuantos gozan de todos los privilegios, mientras una mayoría no los tiene. El día de hoy, 2 de noviembre, a
las ocho de la mañana Radio Universidad dio una noticia fatal:
la PFP estaba rodeando ciudad universitaria. Llamaban a la población
a defender a la UABJO. No se sabía a ciencia cierta qué
pasaba. Unos decían que ya había entrado la PFP al campus
universitario, otros que no, que únicamente quitaban las barricadas
cercanas. A las 10:30 decidí ir a ver que pasaba. Pensé
estacionar el carro en la tienda Chedraui, pero no fue posible, estaba
ya cerrada. Decidí dejarlo en el fraccionamiento Trinidad de las
Huertas que está cercano a C.U. Caminé y vi que podía
entrar al campus por una calle que daba a Av. Universidad. Lo hice. Desde
allí observé a la PFP. Estaban sobre Av. Universidad de
ambos lados. Conversé con cuatro mujeres que resguardaban las instalaciones.
Me dijeron que había heridos dentro del campus y que la policía
no dejaba pasar a las ambulancias. En ese momento pasó una motocicleta
llevando a un periodista: "para que viera las condiciones en que
estaban adentro". Me retiré. Después de caminar unas
6 cuadras, vi como pasaron 3 camiones con elementos de la PFP y cinco
tanquetas. Iban a reforzar a los que impedían el paso por av. Universidad.
Los helicópteros volaban muy bajo, cerca de las casas. Para ese
momento se percibía un ambiente tenso. Vi a muchos jóvenes
salir de C.U. con impotencia solo lanzaban insultos a la policía. Testimonios como éste deben haber muchos. Esta vivencia que se ha tenido que vivir, porque no fue la elección de esta parte de la población, ha transformado la manera de ser y pensar de ellos. No se cual vaya a ser el final de esta lucha, lo que si se es que ha transformado a los que en ella han participado del lado del magisterio. Oaxaca no volverá a ser la misma. Hemos conocido la insurrección, la rebeldía, hemos sacado a la luz lo que ya se sabía pero no se quería decir: la enorme corrupción en este estado tan pobre. Olga Montes García www.unidad.org.mx | unidad.mexico@gmail.com
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