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Carlos Beas Torres* / ALAI AMLATINA / 05-12-2006 En Oaxaca, México vivimos momentos aciagos y terribles; la brutal represión que ha desatado el Gobierno federal a través de los militares de la Policía Federal Preventiva ha permitido que los escuadrones de la muerte, los sicarios y pistoleros de Ulises Ruiz operen de manera abierta; disparando, secuestrando, torturando y desapareciendo a un número aún no determinado de ciudadanos oaxaqueños. Ya antes del 25 de Noviembre pasado, la policía de Vicente Fox, había detenido, secuestrado y torturado a decenas de opositores al gobierno de Ulises Ruiz; los relatos de los sobrevivientes de los vuelos de la muerte; de aquellos detenidos que fueron subidos a helicópteros y amenazados con ser lanzados al vacío, nos muestran sólo una de las formas extremas de violación sistemática a los Derechos Humanos de las cuales Fox y su policía son responsables. Fue tan brutal la embestida represiva del 25 de Noviembre y tan avasalladoras las imágenes de los enfrentamientos ocurridos esa tarde en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca; que aún se desconoce la gravedad de los brutales ataques cometidos por sicarios fuertemente armados en contra de manifestantes pacíficos que caminaban en esos momentos hacia el Norte de la ciudad. Aún no se logra precisar la cantidad
de muertos y heridos de bala, el número de caídos la tarde
del 25 de Noviembre, a causa de los ataques de policías de civil
y pistoleros de Ulises Ruiz en las zonas del Llano, la Colonia Reforma
y la Facultad de Medicina. Los organismos de derechos humanos no han logrado
precisar el número exacto de desaparecidos y muertos y aún
se desconoce el paradero de más de 40 personas. Los ataques del 20 y el 25 de Noviembre; los más de 20 muertos, las detenciones y secuestros; y el envío de decenas de oaxaqueños a cárceles lejanas, es decir la guerra sucia están cerrando las vías de movilización ciudadana pacífica en Oaxaca y han abierto la puerta para que grupos pequeños y decididos combatan de manera violenta a las fuerzas represivas. El escenario de la violencia, sólo
le ha servido a Ulises Ruiz. Los ataques a las barricadas del pasado 27
de Octubre, sólo aceleraron la llegada de la Policía Militar
y los enfrentamientos ocurridos el 25 de Noviembre sólo justificaron
una brutal embestida que aún no termina. Ante la evidencia de estos
hechos, el movimiento ciudadano agrupado en la APPO debe de mantener la
movilización masiva y pacífica como vía de acción. El desprecio a la ley y al respeto a los derechos humanos por parte del régimen foxista, lo asemejan a su ancestro porfiriano. El traslado de más de 160 oaxaqueños a centros penitenciarios tan lejanos como los ubicados en Nayarit o en Tamaulipas, nos recuerdan las acordadas ordenadas por el dictador por cierto oaxaqueño y Presidente de la Republica Porfirio Diaz. Termino su Gobierno, Señor Fox, y dejo usted una estela de sufrimiento y violencia en Oaxaca; Concluyó su administración, donde la violación a los derechos humanos no fue la excepción sino la regla, fue una forma de ejercer el poder. Lo ocurrido en Oaxaca lo seguirá el resto de sus días; los agravios que recibido nuestro pueblo de parte de su Gobierno no serán olvidados Don Porfirio Fox espero que muy pronto sea usted sea enjuiciado por los delitos de lesa humanidad cometidos en contra de mineros, de hombres y mujeres dignos de Atenco; de indígenas de Oxcum, de Viejo Velasco y por la barbarie sufrida por las gentes sencillas que en Oaxaca soñaron con un cambio democratico. Señor Fox, la historia no perdona y tampoco el pueblo. Recuerdelo. * Dirigente de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) www.unidad.org.mx | unidad.mexico@gmail.com
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