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Julio Pomar / ARGENPRESS.info / 07-12-2006 En su discurso inaugural, pronunciado ostentosamente en el Auditorio Nacional el viernes 1º de diciembre, tras la velocísima y furtiva rendición de protesta en el Palacio Legislativo de San Lázaro, Calderón Hinojosa dijo grandilocuentemente: “Reitero formalmente mi invitación a un diálogo con todas las fuerzas políticas. Por el bien de México este diálogo no puede esperar. Dialogaré con quien esté dispuesto a dialogar y construiré con quien quiera construir, pero siempre sabré gobernar para todos. Si hay que cambiar las reglas, cambiemos las reglas, hagámoslo para adecuarlas a los nuevos tiempos que vivimos; del presidente habrá siempre la disposición para fortalecer la democracia y abrir caminos diferentes para entendernos, para tomar decisiones y para resolver los conflictos. Estaré dispuesto siempre a dialogar, pero no esperaré el diálogo para ponerme a trabajar”. Ahora desdice y traiciona sus propias palabras al actuar con detenciones contra militantes de la APPO que acudían al DF a dialogar con su administración, lo cual habla, también, de los ya sempiternos doble lenguaje y doble moral de la derecha en México (ampliable a la derecha de toda América Latina, sin duda), que sin el menor sonrojo prometen una cosa para ejecutar exactamente la contraria. Se puso en el nivel del más bajo y oscuro de los polítiquillos engañadores, demagogos y falsos. De la lectura del párrafo precedente, está más que claro que su mensaje inaugural fue transgredido por el mismo Calderón, lo cual favorece que todas sus demás afirmaciones en ese rimbombante discurso deban ser tomadas como lo que son, subterfugios para ocultar las verdaderas intenciones. Y de mentira tras mentira es obvio que no logrará construir nada, sino desconfianza -que se suma a la resultante del fraude electoral del 2 de julio, que le dio un triunfo que fue, a su vez, una mentira- y rencor político y social en los que resulten agraviados por esa conducta doble, dicotómica, esquizofrénica. Muchos creyeron que los tiempos del prozac habían fenecido el 1º de diciembre, pero ya se ve que no es así. A no ser que el responsable de las detenciones sea nada menos que el duro represor que es el nuevo secretario de Gobernación, Francisco Javier Ramírez Acuña, que sin consulta con su jefe hubiera procedido por propia cuenta, dejándose llevar por la genética de golpeador nato. Ello indicaría que Calderón se inaugura no-gobernando, sino que otros lo hacen en vez de él. Curiosa manera sería esta de gobernar, escandalosa y absurda, incluso si con ello esta administración quiso mostrar que Calderón ya dio el “quinazo” de su comienzo sexenal que muchos le han urgido. Lo absurdo es que da este supuesto “quinazo” no contra alguien de sus huestes, como hizo Salinas de Gortari contra el líder sindical petrolero de entonces, formalmente priísta, sino contra alguien del patio de enfrente, opositor a su partido y a su candidatura. Lo prudente, sensato y valiente hubiera sido, y es, si Calderón quiere credibilidad, impulsar el proceso judicial contra tantos corruptos que en el foxismo se despacharon con la cuchara grande, empezando por los hijos de la entonces primera dama y “pareja presidencial”. Equivoca Calderón el golpe, si con ello quiere desarrollar su cacareada política de “conciliación”, pues esta acción lo enfrenta más aún a sus opositores y lo pone frente a nuevas confrontaciones. La violencia -ya se vio en el aciago 68- no resuelve los problemas sino que los ahonda y sólo los posterga. Así que si a Fox se le criticó por inculto e ignorante de la historia, a Calderón, a quien no se le supone tan enciclopédica ignorancia, se le debe considerar como un remiso a las lecciones de esa historia, un “hijo desobediente” a la experiencia previa. Peca más el que a sabiendas de que sus acciones son malas de todos modos las realiza, que el ignorante que las comete. Ante este primer botón de muestra, ¿qué se puede esperar de la vestimenta entera? La idea que corre entre la gente -hoy mismo la escuché en labios de pasajeros jóvenes del metro- es que los del PAN son tan “chuecos” que engañan desde el comienzo. Lo real puede ser que el calderonismo está tan aterrorizado por la nueva responsabilidad asumida fraudulentamente, que da palos de ciego. Pero resulta que los apaleados no están ciegos ni son sordos ni están mancos. De seguir así Calderón y, sobre todo, no corregir los desmanes contra la APPO (ya en las últimas semanas de foxilandia fueron detenidos 170 militantes sociales oaxaqueños e instruidas 740 averiguaciones previas contra otros de ellos), Calderón Hinojosa no necesitará ir muy lejos en el tiempo para superar, y con creces, a su antecesor en desatinos y pésimas políticas. Que no se glorie Calderón, pues, de esta traicionera acción, evidentemente dirigida a defender a su partido, el PRI. www.unidad.org.mx | unidad.mexico@gmail.com
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