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¿Independencia o revolución?

Tomado del periódico Seguridad Social No 10 del SNTSS /

A 200 años de la Independencia y 100 años de la revolución mexicana, el país padece los mismos estigmas: desigualdad e injusticia. Con leve retraso, los especialistas se proponen hacer un diagnóstico del país para revisar las instituciones emanadas de la Revolución y erradicar sus principales problemas o, en caso de ser necesario, crear nuevas. Para contribuir a tan encomiable tarea, aquí están algunos datos duros que esperamos que les sirvan.
Uno de cada 100 millones de mexicanos tiene la fortuna más grande del mundo. Sin probabilidad de error, 93 millones de mexicanos son pobres, pero 10 millones se embolsan las ganancias. Solamente 20 familias son dueñas de la mitad del país. Antes de la Revolución, eran 13. Hasta ahora, siete familias mejoraron, y una es la más rica del mundo.
La pobreza en el planeta se ha agudizado en los últimos 15 años. La miseria, lejos de disminuir, va en aumento debido a que impera un sistema económico que no sólo se olvida de ella, sino que la incrementa y la aprueba.
En ese mismo lapso, en América Latina, la brecha entre ricos y pobres ha aumentado considerablemente, pues en la década de los 90 una persona de clase alta tenía 30 veces más que una pobre. Actualmente esa cifra es de 130 a uno.
Al menos mil 500 millones de personas, un tercio de la población mundial, vive con menos de un dólar al día. Los objetivos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) de reducir la pobreza y la mortalidad femenina e infantil, mejorar la sanidad, la educación y asegurar la natalidad —las metas del milenio—no se cumplirán en el tiempo establecido.
El gasto de Estados Unidos en la ocupación de Irak y Afganistán sería suficiente para acabar dos veces con la pobreza del mundo. En lugar de combatir la pobreza y garantizar los derechos humanos, las potencias mundiales están creando más desigualdad, porque así conviene a sus intereses.
La problemática de la pobreza se agrava cuando se aborda el tema de la mujer. En la brecha entre ricos y pobres podemos observar que las últimas en la lista son las mujeres. Éstas no gozan del derecho a una vida saludable. El 99 por ciento de mujeres y niños en el mundo padece abusos por los estados que firmaron y ratificaron acuerdos internacionales, pero llegan a sus casas y los guardan en el cajón.
El fenómeno de la desigualdad no se trata sólo de "pobreza absoluta", sino de un concepto de "riqueza relativa", debido a que las diferencias entre ambas clases sociales han aumentado.
No hay manera de que los pobres puedan avanzar con las actuales reglas del mundo globalizado.
Los especialistas de la ONU, reunidos este año en Oaxtepec, Morelos, aseguraron que aunque haya naciones con muchos recursos naturales, como el petróleo, éstos no generan riqueza sino que ésta se dará con un "buen gobierno" que administre los recursos para agregarles plusvalía.
En México, la mejoría de la distribución del ingreso es insostenible a causa de que sus fuentes no se sustentan en empleos permanentes. En particular se mencionan dos fuentes: las remesas y el programa social Oportunidades. Las transferencias que poco más de 2 millones de hogares reciben del extranjero se han reducido en los últimos años, como consecuencia de la dificultad para encontrar una ocupación en Estados Unidos. Por su parte, Oportunidades depende completamente del estado que guardan las cuentas públicas.
Existe un serio problema de justicia distributiva: 10 por ciento de las familias más ricas recibe casi el 50 por ciento del ingreso.
Si de una población económicamente activa de 42 millones, 45 por ciento tiene empleo estable, estamos hablando de que menos de 20 millones cuentan con empleo formal. De esa cifra están sindicalizados cerca del 18 por ciento; es decir, entre 4 y 5 millones de personas.
Los programas como el Seguro Popular, diseñados para grupos vulnerables, compiten en esquemas formales de seguridad social como el IMSS o el ISSSTE, al ofrecer protección sin exigir contribución alguna, lo que termina por convertirse en incentivo para la informalidad. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, en su análisis La Informalidad en México, lamenta que se evada el pago de cuotas obrero-patronales en el sistema de seguridad social del esquema laboral formal.
Desde la creación del Seguro Popular en 2002, la población afiliada se ha incrementado en más de 15 millones, en tanto que la población derechohabiente del IMSS, en cinco años ha aumentado tan sólo en 2 millones 207 mil.
Noam Chomsky lo explica mejor en su libro Lucha de clases, de donde tomamos algunos datos textuales. Los poderosos creen que es posible seguir adelante con esta estrategia de descomponer el contrato social por entero que se consiguió gracias a la lucha popular masiva durante siglo y medio, y que consiguió suavizar, en ocasiones bastante, los extremos de la tiranía privada depredadora. Debemos volver atrás, a los días en que los salarios eran casi de esclavos, según los denominaban los trabajadores del siglo XIX. Fuera derechos. Los únicos derechos deben ser aquellos que se consiguen en el mercado laboral. Si tus hijos no pueden ganar suficiente dinero para sobrevivir, deben de morir de hambre. Las únicas oportunidades están en la cárcel o en el mercado laboral, sea lo que sea lo que ahí puedas ganar. O, si retrocedemos a los primeros días de 1820, la sentencia era: "Marchaos a otra parte". Es decir, ida los lugares donde los colonos blancos están masacrando a la población indígena y abríos camino, como en los Estados Unidos o Australia.
No tienes ningún derecho en el mercado laboral. Se trata simplemente de eso, de un mercado. Ésta es, de hecho, la base de la tradición intelectual de lo que hoy en día se denomina economía dásica, neoliberalismo.
Hay un pequeño secreto que todo el mundo conoce pero del que nadie ha de hablar: que ninguno de los que defienden esta idea se creen una palabra. Siempre se ha deseado la existencia de un Estado muy poderoso que intervenga masivamente, pero se trata de un estado del bienestar dirigido a los ricos exdusivamente.
Otro pequeño secreto de la historia económica es que la política de libre mercado ha resultado ser un completo desastre. Cualquiera que está sujeto a ella se hunde; por ello el Tercer Mundo está como está.
Los pobres y los trabajadores deben sujetarse a la disciplina de mercado. Eso sí es cierto. Pero la otra cara de la moneda, y esto no suele decirse, es que los ricos tienen un Estado-niñera muy poderoso que los subsidia y amamanta.
Son muy listos: culpan al SNTSS —uno de los dos o tres sindicatos realmente existentes— de la decadencia del IMSS, acusan a sus trabajadores de cobrar salarios onerosos, de tener un contrato colectivo caro. Quieren descalificamos socialmente y no escatiman en mentiras. Esperamos con ansias los descubrimientos de los sabios que después de 200 años ahora nos prometen revelamos la verdad verdadera. Mientras esperamos, hay que trabajar en la defensa de los derechos que hemos ganado en 64 años.

 

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