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¿El TLCAN afecta sólo a los productores de maíz y frijol?*

José Santos Cervantes

El Tratado de Libre Comercio firmado por nuestro país con los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá (TLCAN), fue una iniciativa de nuestro poderoso vecino del norte, como parte de toda su estrategia de dominación y de afianzamiento de su hegemonía sobre México primero y toda América Latina y el Caribe después.
No se trata sólo de un acuerdo comercial ventajoso para el imperialismo, o sólo de una mala negociación en su momento por parte del gobierno de Salinas de Gortari. El TLCAN, junto con el endeudamiento externo y la imposición de las políticas neoliberales de todo tipo, por parte de los organismos financieros a su servicio -el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial- conforman un proyecto integral para perpetuar el saqueo y la explotación de los recursos naturales y la mano de obra mexicana. No fue una mala negociación, sino una entrega consciente de los intereses nacionales, por parte de los tecnócratas neoliberales, educados para servir dócilmente a los intereses del capital transnacional.
Por esto, los beneficios sólo los obtienen las empresas transnacionales y quienes están asociados a ellas, mientras que los perjuicios son para las empresas nacionales de todos tamaños que no se adapten a las reglas del amo; para la mayoría de los productores del campo; y, para la clase trabajadora en general, y así seguirá siendo, mientras todos los agraviados por las políticas neoliberales, por el saqueo de capital a través del pago de la deuda externa y el TLCAN, no entiendan, que no se trata de un problema menor sino de la lucha por la liberación nacional.
No se puede estar en contra del TLCAN, al margen del problema de la impagable e incobrable deuda externa, o de la lucha contra las políticas neoliberales, porque es una lucha general, frontal, contra el dominio imperialista, porque todo esto forma parte de la lucha por la independencia nacional, respecto del imperialismo.
Por lo anterior, cuando los campesinos mexicanos se movilizan enérgicamente para exigir sólo la revisión del capítulo agropecuario del TLCAN, o por su moratoria, e incluso por sacar algunos productos de ese capítulo, están reduciendo su lucha a un pequeño aspecto del problema. En primera hay que aclarar que la competencia que el TLCAN establece entre granjeros y agricultores norteamericanos es sólo una parte pequeña del problema. La realidad es que en ésta etapa de desarrollo del capitalismo son los grandes monopolios los que establecen las reglas del comercio internacional.
Así que, si ya de por sí hay una gran desventaja entre nuestros campesinos y los productores gringos, resulta que en realidad no se compite sólo con ellos, sino que nuestros desarrapados productores se enfrentan a los grandes monopolios exportadores transnacionales, que también arruinan a los productores norteamericanos. En pocas palabras nuestros ejidatarios y pequeños propietarios se enfrentan a los monopolios que son más poderosos que países enteros. Si los campesinos mexicanos no ven esto, si no conocen el tamaño del enemigo extranjero y el de sus aliados nacionales, entonces su lucha y sus demandas son muy limitadas y creen que aumentando el presupuesto para el campo, que aumentando el procampo, o estableciendo mesas de negociación se van a resolver sus problemas. Esta es una visión estrecha y limitada del problema.
Los campesinos mexicanos deben entender que la lucha por subsidios a la electricidad, al combustible, por acceso al crédito, por mayor presupuesto en el 2008 para el sector agropecuario, etc., constituyen parte importante, pero no la esencia de su lucha. Deben pasar de la lucha por sus intereses económicos a la lucha y movilización política e ideológica contra la dominación y la explotación del imperialismo yanqui.
Ahora bien, la lucha campesina también es sólo una parte de la lucha más amplia que deben emprender todos los sectores sociales, trabajadores asalariados y no asalariados, maestros, micro, pequeños y medianos empresarios, estudiantes, es decir, todos los mexicanos agraviados de una u otra forma por el neoliberalismo, el TLCAN y la política de saqueo a través de la trampa del endeudamiento externo.
¿En estas condiciones qué expectativas favorables pueden tener mesas de diálogo o negociación del movimiento campesino con gobiernos proempresariales y pronorteamericanos como los de Salinas, Zedillo,  Fox o ahora el de Felipe Calderón, impuesto mediante un escandaloso y mediático fraude electoral? Ninguna, porque está a favor del TLCAN, sigue aplicando las mismas políticas neoliberales y sigue aceptando sumisamente la oprobiosa e inmoral deuda externa, que en conjunto forman parte de los mecanismos que el imperialismo utiliza para sojuzgar y explotar a nuestro país.
¿Qué hacer? Frente a esa situación:

  • Hay que reorientar la política con respecto al campo y los campesinos.
  • Hay que recuperar el contenido esencial, no textual, que tenía el Artículo 27 constitucional antes de la reforma de Salinas.

      Pero aun eso no basta. También se requiere tomar otras medidas sin las cuales tampoco se resolvería el problema de fondo de los campesinos mexicanos:

  • Hay que reorientar toda la política económica, para retomar el camino independiente y soberano para la Nación.
  • Hay necesidad de que nuestros gobiernos dejen de ser esbirros de Washington y sumisos frente al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Pero para todo esto hace falta primero cambiar la correlación de fuerzas imperante.
Esa y no otra es la primera tarea, para poder deshacernos de los neoliberales, que ya probaron que pueden llegar por varias vías, hasta hoy por la vía del PRI y del PAN. Es necesario deshacernos de ellos para siempre.
Esta es la verdadera y urgente tarea para los campesinos. No sólo para ellos, sino también y de manera necesaria para todos los patriotas mexicanos.

*Parte de la intervención de autor en el Foro Estatal para el arranque de la Campaña Nacional en Defensa de la Soberanía Alimentaria y la Reactivación del Campo Mexicano en Zacatecas, realizado en la Casa Municipal de Cultura el día 16 de agosto de 2007.

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