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Francisco Forteza / WDRC / 06.10.2006 LA HABANA, 6 DE OCTUBRE (WORLD DATA SERVICE).-Golpeado por explosivos plásticos de alta potencia, el avión DC-8 de la línea Cubana de Aviación giró hacia el mar para alejarse de una playa de Barbados y momentos después, incendiado, cayó al mar con sus 73 personas a bordo. No hubo sobrevivientes. Ello ocurrió el 6 de octubre de 1976 y desde entonces, para Cuba, esta es una fecha luctuosa y a la vez combativa y antiterrorista en la cual se exigen castigos para los culpables físicos e intelectuales. En consonancia con ese doble significado, fueron convocadas dos ceremonias en La Habana para este viernes: una en el cementerio de Colón, el principal de esta capital, para rendir homenaje a las víctimas de ese sabotaje y la otra esta tarde en el Teatro Karl Marx. Esa ceremonia fue anunciada por una fuente oficial cubana como "un Acto Político Conmemorativo del Aniversario 30 del abominable Crimen de Barbados, cuando en un vil acto terrorista contra una aeronave de Cubana de Aviación perdieron la vida sus 73 pasajeros y tripulantes. Los autores intelectuales de aquel mortal sabotaje, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, han evadido la justicia con la protección de las autoridades norteamericanas", agregó el rotativo. Para los familiares de las víctimas cubanas de ese ataque, la conmemoración tiene el dramático significado de pérdida de sus seres queridos. "Es el golpe más duro que ha recibido mi familia. Mi mamá quedó traumatizada para siempre; recuerdo que después no pudo seguir en su trabajo: afirmaba que veía a mi hermano en la puerta de la oficina, tal y como él acostumbraba a hacer cuando iba a verla allí. Finalmente mamá murió, con todo ese dolor por dentro, hace seis años... hizo una trombosis cerebral", narró a la prensa Maricela Leyva González, hermana de una de las víctimas del avión. En Cuba, las autoridades y los familiares de las víctimas han denunciado que el gobierno de Estados Unidos estuvo detrás de la destrucción del avión. Esta semana el teniente coronel Homero Fondes, uno de los investigadores del caso, dijo al diario nacional Granma que los explosivos que destruyeron la aeronave eran plásticos, los cuales eran utilizados con frecuencia por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana. “Los análisis probaron el empleo de explosivos plásticos de alto poder, como los utilizados por la CIA”, expuso Fondes. Los expertos cubanos e internacionales que investigaron el hecho determinaron que fueron colocadas dos bombas a bordo del DC-8. “Fue un momento terrible para las personas atrapadas allí, a causa del aterrador lapso entre el primero y el segundo estallido. Los asediaba el fuego, el monóxido de carbono que los asfixiaba y la certeza que iban cayendo sin salvación”, expuso el oficial. Al respecto, Ricardo Alarcón, presidente del parlamento cubano, quien hace 30 años fue uno de los miembros de la comisión gubernamental cubana que investigó el hecho, y asistió a encuentros en Trinidad y Tobago sobre la investigación, fue citado este viernes por la prensa local al subrayar que "la responsabilidad norteamericana con la justicia es tremenda". El dirigente legislativo dijo -de acuerdo con citas publicadas hoy por el diario nacional Granma- que un informe técnico de los investigadores señalaron los alegados vínculos de la Casa Blanca, y específicamente de la CIA, con el atentado. Más tarde se demostró la participación y responsabilidad del gobierno norteamericano. Estados Unidos conocía ese informe; sin embargo, cuando comienza el proceso judicial se desentendió del asunto.", denunció el diputado. Quienes colocaron los explosivos en el avión fueron los sicarios venezolanos Lugo y Ricardo.Quienes lo planearon fueron Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, ambos nacidos en Cuba y que residían en 1976 en Venezuela. Bosch vive actualmente libre en Estados Unidos y Posada Carriles está detenido en El Paso, Texas, donde se le sigue un ambiguo proceso jurídico por delitos migratorios. Alarcón expuso que en la época "la DISIP (policía especial venezolana) estaba penetrada no solo por la CIA, sino por la mafia cubana. Posiblemente Venezuela era el segundo país de mayor emigración desde la Isla, y había fuertes grupos terroristas. Eran muy amigos de Carlos Andrés (Pérez, entonces presidente venezolano). Alarcón narró que "desde la ONU, Carlos Andrés había solicitado a Estados Unidos que le ayudara a esclarecer su papel en el atentado, específicamente el de la CIA...Washington no responde. En 1992, cuando acaban de admitir a Bosch, el representante norteamericano dijo ante el Consejo de Seguridad una tontería mayúscula: que a ellos no le habían pedido información." Sobre la situación actual de Posada Carriles, Alarcón acusó al gobierno de George W. Bush de evitar que el terrorista "sea sometido a juicio, al no responder a la solicitud de extradición de Venezuela. Su protegido está preso hace más de un año, porque entró sin visa a Estados Unidos". Y los cubanos aún esperan justicia. RL/FFM www.unidad.org.mx | unidad.mexico@gmail.com
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