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Cuauhtémoc Amezcua Dromundo El gran conflicto que vive México, sus causas profundas. Con el fallo del Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación, se consumó el fraude a
la voluntad popular. La Convención Nacional Democrática,
CND, que convoco López Obrador, se da, por otra parte, en un momento
crítico en un país inmerso en un conflicto que viene de
un cuarto de siglo atrás. Un grave conflicto que tiene diversos
componentes de índole: social, económica y política.
La causa esencial del conflicto que afecta a México ni es local
ni es coyuntural; es la misma que sacude a casi toda América Latina:
el hecho de que el país ha sido intervenido y saqueado por el capital
financiero y corporativo internacional, en los últimos años
más que nunca, fenómeno que se conoce como neoliberalismo
y globalización. Fox, ¿traidor a la democracia? Por eso, decir que Vicente Fox es un “traidor a la democracia” –es indispensable aclararlo-, suena atractivo y hasta lo puede celebrar y repetir el pueblo, a coro, puesto que es una forma más de condenar a un farsante que no merece sino el desprecio de clase de los trabajadores. Pero en un sentido estricto no es verdad, porque el hecho es que Fox jamás ha sido partidario de la democracia ni ha luchado por ella; tampoco llegó a la presidencia como resultado de un ejercicio de ese carácter. Tampoco Manuel Clouthier tuvo nada que ver con la lucha por la democracia, ni han tenido que ver otros personajes del PAN, partido de la derecha, históricamente elitista, siempre dispuesto a cualquier maniobra, la que sea, con el fin de impedir todo avance del pueblo trabajador hacia su liberación y a que tome en sus propias manos las riendas de la vida pública, que eso y no otra cosa es la verdadera democracia. Por eso es oportuno advertir que si se trata de actuar con congruencia y conforme a principios, no se vale andar por ahí rindiendo homenajes y reconocimientos como “demócratas” a elementos así; no lo justifica ni siquiera la intención de promover y agudizar contradicciones internas del panismo; a fin de cuentas, aun si se hace con ese interés, no pasaría de ser una actitud oportunista, que en el campo democrático, que debe estar guiado por la ética, no debemos permitirnos. El movimiento de masas contra el neoliberalismo y el imperialismo. Por las causas profundas ya señaladas, para resistir a la invasión imperialista y a la creciente dependencia, antidemocracia y miseria que se nos impone, fue surgiendo y se fue fortaleciendo un amplio movimiento de masas contra el imperialismo y sus políticas neoliberales. Éste movimiento de masas constituye el embrión del sujeto revolucionario para la liberación de México con respecto del imperialismo y para la transición hacia una sociedad superior, en la que impere la más amplia democracia y los frutos del trabajo social se distribuyan con equidad, tomando la sociedad “de cada quien según su capacidad” y otorgando a cada cual, “según su trabajo”. Fue el Frente Nacional de Resistencia contra la Privatización de la Industria Eléctrica, en primer término; luego otras varias expresiones, como la Promotora por la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo; el Frente Sindical Mexicano; el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra; el Frente Sindical, Campesino, Social y Popular; el Diálogo Nacional por un Nuevo Proyecto de Nación; el movimiento que han llevado a cabo los trabajadores del Sindicato de Mineros y Metalúrgicos; el de la “Otra campaña”; el que vienen librando de años atrás los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y recientemente el muy vigoroso de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca. Numerosas expresiones de lucha popular, de movilización combativa, algunos con conexiones internas, otros no, pero todos con un denominador común, haber sido desatados por las políticas neoliberales que diseñó e impuso el imperialismo; todos son, por tanto, en su raíz, movimientos antiimperialistas; lo importante es que lo sean cada vez más conscientemente, que definan mejor sus objetivos, que identifiquen a este enemigo común. El fraude electoral como un nuevo elemento del conflicto. A las causas de fondo de la crisis que
golpea al pueblo trabajador, ya señaladas, y al gran conflicto
que vive México, se vino a sumar otro elemento, no desdeñable
en lo absoluto, a pesar de su carácter coyuntural: el fraude
que perpetraron el gobierno de Fox y su partido, el PAN, en el proceso
electoral. Se trata de un factor que pone muy a la vista las perversiones
del sistema falsamente “democrático” que implantaron
los neoliberales y que agrega a las contradicciones ya existentes, otra
más, ahora dentro del sistema de partidos vigente. Un elemento
que posibilita la convergencia del movimiento de masas que se ha venido
construyendo, contra el neoliberalismo y contra el imperialismo, con un
movimiento que fue electoral en su origen y que, luego del fraude, poco
a poco empieza a levantar demandas de cierta importancia desde el punto
de vista de los intereses de la clase trabajadora y de la nación,
frente al imperialismo, y a ir dejando de lado los planteamientos que
contemporizan con la macroeconomía neoliberal y con los intereses
del imperialismo, que dieron a la candidatura de López Obrador
un carácter apenas distinguible en cuestiones de segundo orden,
con respecto de las que postularon otros partidos de la burguesía.
La CND y las transformaciones profundas que el país necesita. Y finalmente, el llamado de López
Obrador a celebrar la CND, entendida como un “diálogo democrático
por la libertad, la justicia y la democracia, entre las diversas expresiones
sociales, políticas y culturales de la nación”, con
el fin, entre otros, de “combatir la pobreza y la monstruosa desigualdad
imperante; defender el patrimonio de la Nación; impedir la enajenación
de los bienes nacionales y la privatización del petróleo,
la electricidad, la educación pública, la seguridad social
y los recursos naturales; hacer valer la democracia y los derechos ciudadanos;
defender el derecho público a la información; acabar con
la corrupción y la impunidad de los poderosos; y renovar a fondo
todas las instituciones civiles para ponerlas al servicio del pueblo y
sujetarlas genuinamente a los principios constitucionales”, el Partido
Popular Socialista de México lo ha ponderado como un significativo
paso adelante por parte de AMLO que, de esta manera, puede convertirse
en un aliado de gran importancia del gran movimiento de masas contra el
imperialismo. Por eso, el PPS de México, en una carta que dirigió
a López Obrador, declaró de inmediato su interés
por participar en ese evento y contribuir en la medida de sus posibilidades
a que fructifique de manera plena. Premisas para que la CND resulte trascendente. Ahora, igual que durante el proceso electoral,
un aspecto fundamental radica en evitar que predomine una visión
ilusoria o superficial del conflicto y sus causas, porque sería
nefasta ya que desmovilizaría a la clase trabajadora y al pueblo,
y lo distraería de su lucha fundamental contra las cuestiones de
fondo: las privatizaciones, las “reformas estructurales”,
el neoliberalismo y el imperialismo. www.unidad.org.mx | unidad.mexico@gmail.com
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